Te
doy los buenos días
a
veces me responden tus labios
y a
veces son tus ojos los que hablan.
El
Médico lo llama Alzheimer
y te
da un medicamento.
Prefiero
pensar
que
guardas en tu silencio
un
tesoro que sólo tu conoces
y
los demás no lo sabemos apreciar.
Lo
sé, cuando la auxiliar te felicita
porque
es tu santo
y tu
te pones a llorar de la emoción.
Lo
sé, cuando la fisioterapeuta
te
enseña de nuevo a caminar
mirando
la calle a través del cristal.
Lo
sé, cuando de repente,
mientras
te digo que agarres la cuchara
y te doy una guía sencilla de Affolter
para
poder comer por ti misma.
Me
miras a los ojos y me dices
esta
vez SI con palabras.
Nena,
Gracias por tu atención.
Entonces
sé, que Terapia Ocupacional
merece
la pena.
Julia
Botella Legorburo
11-5-2013